TIN — Tipo de Interés Nominal
Porcentaje fijo que la entidad cobra por prestarte el dinero. No incluye comisiones ni gastos, por lo que por sí solo no refleja el coste total del préstamo.
TAE — Tasa Anual Equivalente
Incorpora el TIN más comisiones y determinados gastos, expresados en un porcentaje anual. Es la referencia más útil para comparar el coste real de dos hipotecas.
Tipo fijo
El interés se mantiene constante durante toda la vida del préstamo, por lo que la cuota no varía con el mercado.
Tipo variable
El interés se revisa periódicamente según un índice de referencia (habitualmente el euríbor) más un diferencial. La cuota puede subir o bajar.
Tipo mixto
Combina un periodo inicial a tipo fijo y, después, un periodo a tipo variable.
Euríbor
Índice de referencia habitual para las hipotecas a tipo variable en la eurozona. Su valor cambia con el tiempo.
Diferencial
Porcentaje fijo que se suma al índice de referencia (p. ej. euríbor) para calcular el interés de una hipoteca variable.
Comisión de apertura
Importe que algunas entidades cobran al formalizar el préstamo. Puede influir de forma significativa en la TAE.
Amortización
Devolución del capital prestado. La amortización anticipada puede llevar asociadas comisiones según el contrato.
Vinculaciones
Productos que la entidad puede pedir contratar (seguros, nómina, tarjetas) a cambio de mejorar las condiciones. Conviene calcular su coste real.
Entrada
Parte del precio que aporta el comprador con ahorro propio. Junto con los gastos, define cuánta financiación necesitas.
Arras
Cantidad que se entrega como señal al reservar la vivienda, formalizada en un contrato. Sus condiciones y consecuencias conviene entenderlas antes de firmar.
Tasación
Valoración de la vivienda realizada por una sociedad tasadora. La entidad la usa como referencia para determinar cuánto está dispuesta a financiar.
FEIN
Ficha Europea de Información Normalizada: documento con las condiciones de la oferta hipotecaria que la entidad debe entregarte antes de firmar.
Capacidad de endeudamiento
Proporción de tus ingresos que puede destinarse al pago de deudas, incluida la hipoteca. Es un criterio clave en el análisis.
Subrogación
Cambio de las condiciones o del titular/acreedor de un préstamo hipotecario existente, según los supuestos previstos.
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